Penny Dreadful, hay monstruos y monstruos

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La estupidez humana no tiene límites… y me temo que nadie está a salvo de cometer alguna. Sin embargo, hay que decir que pueden ser involuntarias o voluntarias. Las primeras siempre han ido acompañadas de una disculpa que podía o no compensar el daño causado. Las segundas, se han defendido hasta con armas. Pero desde hace un tiempo, algo extraño está ocurriendo en este país. El derroche casi diario de gilipolleces, viene con un derrame de perdones. Si, de serie. Me explico. Uno puede decir la mayor burrada del mundo, y al día siguiente, tras el obvio revuelo, se pide perdón y pelillos a la mar.

Tengo varias teorías. La que más me convence tiene que ver con el día en el que el rey pidió perdón por haberse ido de cacería y volver, en lugar de con la presa, con una cadera rota. Dijo que no lo volvería hacer más. Enternecedor como un niño después de pillarle comiéndose las cortinas. Desde entonces, ha sido visto y no visto, pero hemos pasado de no pedir perdón ni a dios, a hacerlo por todo. Eso sí, después de escupir perlas como melones.

Empezando por las más recientes, me encuentro con el presidente de los empresarios de una región ahogadita por la corrupción. El señor dijo que visto el paro que tenemos no es momento de ponernos exquisitos con los trabajos ni con los sueldos. Otra empresaria pedía cambios al Gobierno para que elimine el sueldo mínimo, porque no era justo tener que pagar 600 euros “a gente que no sirve para nada”. Ambos rectificaron (a su manera claro) diciendo que “nooooooooooo, que yo lo que quería decir era justo lo contrario”. No me digáis que no son para comérselos…

Un cura (con la iglesia hemos topado y lo que te rondaré morena) aseguró durante una misa, que antes, los hombres pegaban a sus mujeres pero no las mataban, porque antes, había moral, no como ahora. Y esto, lo dijo mientras oficiaba una misa con niños que dispuestos a hacer la Primera Comunión. De este gremio hay infinidad. Una de las últimas es comparar el matrimonio entre personas del mismo sexo con el de un hombre y un perro. La última llega de boca del Obispo de Solsona, asegurando que los abogados que llevan casos de nulidad deben ser católicos y por lo tanto, estar bautizados… Con este tema creo que están sacando una guía para no perderse. Entre cardenales, obispos y curas de tres al cuarto, hay una competición por saber a quién le dan el premio al MÁS TONTO QUE UNA PIEDRA. La cosa está reñidita…

Un periodista de esos que dirigen un confidencial porque ahí se puede decir de todo sin la obligación de que sea verdad, justificaba llamar pardilla a una mujer engañada por un novio, y que tras ser secuestrada, había sido llevada a la fuerza a otro país donde además de ser violada sistemáticamente, era obligada a trabajar recogiendo chatarra durante 12 horas al día, siete días a la semana. Encantador profesional, el periodista, digo. Este, sin embargo no ha pedido perdón, todo lo contrario. Se está revolviendo a golpe de titular aun más estúpido. Tampoco un político que para justificar su negativa a poner en marcha la Ley de la Memoria Histórica, dijo, y lo sigue diciendo, aunque más bajito por la demanda en curso que hay contra él, que alguno se acuerda de su padre por las subvenciones. Me consta que muchos se han acordado del suyo… ¡y gratis!

El asunto no es solo nacional. Hace unos días, el propietario de un equipo de la NBA arremetía contra los negros… Pero pero pero… ¡Esto es como ser gay y decir que Eurovisión es una mariconada!. Al final sus disculpas han sido peor que la barbaridad, y creo que ya solo le invitan a barbacoas organizadas por grupos de supremacía blanca.

¿Sigo? No creo que haga falta, pero si una reflexión. Lo que me planteo es si un personaje público puede decir lo que le sale del toto, y tras pedir perdón, seguir como si nada. ¿A nadie se le ocurre que lo que ha dicho realmente lo piensa y que solo tras el revuelo, recula? ¿No es esto motivo para dimitir? ¿O están esperando a que el rey lo haga para seguir su camino?

Por si fuera poco, las redes sociales han engrandecido aun más este despropósito, y no hay día que cualquiera con más o menos relevancia pública, escriba un exabrupto del tamaño de su cabeza. Luego lo borra, luego dice que no se entendió bien su mensaje, y luego vuelve a las andadas con nuevos insultos en 140 caracteres.
Total, que mientras esperamos a que alguien de el primer paso, la barra libre de las estupideces sigue abierta, y por cierto, cada día, cuesta más llegar a pedir. Ah, y gratis total. Aquí la pulserita del todo incluido te la dan nada más llegar al puesto e incluye poder derramar tantas chorradas como puntos les dieron cuando se golpearon al nacer. Y sin temor a represalias…

¿Estaré equivocado y ellos no? ¿Decir una monstruosidad te convierte en un monstruo? ¿Tienen derecho los monstruos? ¿Y obligaciones? ¿Hay remedio? ¿Hay que legislar? ¿Acaso el certamen de Miss España no se vino abajo en cuanto lo dieron por la tele y todos fuimos testigos de lo que salía por la boquita de esas pobres chicas? ¿No hemos tenido suficiente? ¿A qué clase de monstruo estamos esperando para cerrar la boca? ¿No deberíamos volver a las normas de la era dorada de Hollywood donde las estrellas casi no hablaban y cuando lo hacían, seguían el guión escrito por el departamento de prensa de su estudio?

Fíjate, sin querer he unido dos conceptos, Hollywood y monstruos, que me vienen de maravilla para hablar de una serie fascinante, donde los que hablan, incluidos los monstruos, dicen cosas muy muy sensatas…

Penny Dreadful

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No veía el momento de ver esta nueva serie del canal Showtime que durante meses ha ido calentando motores gracias a una inteligente campaña. Para empezar, hay que destacar su gran equipo. Su creador, el guionista John Logan, es responsable de títulos como Un domingo cualquiera, Gladiator, La máquina del tiempo, El último samurái, Star Treck Némesis, El aviador o Hugo, ambas dirigidas por Martin Scorsese. La producción corre a cargo de Sam Mendes (American Beauty, Skyfall), y como director de los dos primeros episodios, nuestro J.A.Bayona, máximo culpable de dos de las películas más taquillera de la historia del cine español, con permiso de 8 apellidos vascos: El horfanato y Lo imposible. Mucho ha tardado Hollywood en llevárselo a su terreno. Bayona es una joya, capaz de combinar taquilla y prestigio. Con unos cuantos directores como él, nada podría parar al cine español, pero esa es otra historia.

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De Penny Dreadful se pueden decir muchas cosas tras un corto visionado. Y me encanta decir que todas buenas. Su estética es todo un homenaje a los clásicos con detalles muy innovadores (Guillermo del Toro estará de acuerdo conmigo). La realización es una masterclass sobre el presente y futuro del cine y la televisión. Los actores no solo cumplen, prometen y juran, si es preciso, que son los mejores para dar vida a esos personajes siniestros que en manos de otros, podrían caer en la caricatura más ridícula (y eso que cuando leí sus nombres arqueé las cejas del mismo modo que cuando encuentro a la primera un sitio para aparcar en el centro). Timothy Dalton, ex James Bond, ha tenido una carrera irregular tirando a discreta y fue mi primera sorpresa. Nada más lejos. Su madurez, y esa escuela británica, han hecho de él un gran actor. Eva Green, curiosamente, ex chica Bond, es una actriz francesa que ha trabajado con algunos de los mejores directores internacionales, pero que estaba a falta de ese exitazo que la convirtiera en estrella. Aquí demuestra que ya lo es. Espléndida en uno de los mejores personajes de la serie. Y Josh Harnett siempre ha sido esa eterna promesa que deslumbró en sus inicios y que no sabemos porqué (la elección de algunos trabajos pueden tener la culpa), se ha ido diluyendo hasta ser… uno más. En esta serie, por fin, ha encontrado el personaje de su vida: un bribón de medio pelo que se verá envuelto en la aventura más extraordinaria y aterradora de su vida.

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Ya tenemos una dirección impecable y un reparto inmejorable. Nos queda el guión. Extraño. Oscuro. Soberbio. A veces difícil. Pero fascinante. No es una serie para niños y así quieren que sea a cada paso que dan. Pasos cortos, que sin darte cuenta, te están llevando por un camino de confusión que se convierte en excitación y luego en angustia y más tarde, sorpresa, después en miedo, para luego regresar a la confusión sin abandonar el terror de una historia que amenaza con inquietar al más escéptico. Sencillamente perfecto.

Penny Dreadful es de esas series que yo digo, se ven en el filo del sofá, como Homeland, porque te tiene cogidas las tripas para que no puedas apartar la mirada de ese submundo de seres oscuros que muestra en cada plano. El Londres victoriano, sucio hasta cuando está limpio, es el envoltorio perfecto por donde irán apareciendo las criaturas más terroríficas de la literatura universal. Eso si, actualizadas pero sin dejar de ser quienes son.

Por ponerme culinario (con tanto programa en la tele, las lentejas de toda la vida hay que comérselas en la clandestinidad para que no te insulten por cateto… me voy por las ramas), Penny Dreadful es un gran bistec, un delicioso chuletón de kilo y medio, crudo, sangrante, que puede llegar a irritar a los que como yo, la carne nos gusta muerta (aquí curiosamente, está vivita y coleando). Aquí, nunca sabes quién va a trinchar a quién, si tu al filete o el filete a ti.

Episode 101
Queda mucho por ver, poco por decir y un montón por disfrutar de esta espectacular serie, primer contacto de Bayona por Hollywood, que ya prepara A Monster Calls, con Liam Neeson, mientras espera dirigir la secuela de World War Z, proyecto que Brad Pitt le ha encargado personalmente. Dos títulos que seguro lo elevarán al cielo de los elegidos. Bien hecho… como me gusta la carne (por lo menos a mi). Un monstruo pero de los buenos, de los que solo dicen, lo que hay que decir.

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7 pensamientos en “Penny Dreadful, hay monstruos y monstruos”

  1. Javier, buenos días.

    He usado una de las fotos que muestras en el blog para ilustrar un post en el blog de mi web. Te he citado.
    Me gustaría saber ¿cómo consigues la autorización para el uso de las fotos de las series que presentas en el tuyo.

    1. Hola Lourdes, generalmente me las envían los departamentos de prensa de los canales! Intenta ponerte en contacto con ellos y seguro que te incluirán en sus envios! Un saludo y gracias por tu comentario!

  2. Ciao qué bien encontrar comentarios sobre esta serie.Aunque unpoco irregular a mi me está gustando, ya estoy con su segunda temporada.

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