True Detective, prohibido sonreír

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La letra con sangre entra. No es una tendencia, en una obligación. Si uno repasa los programas de televisión donde se necesite la ayuda de un profesional para salvar nuestro negocio o nuestro cuerpo (del alma ya se encarga, sin pedírselo, la Iglesia), te encontrarás con un experto en plan sargento de hierro, por decirlo de una manera suave (se me ocurren miles de adjetivos pero soy un señor). Te gritan, te insultan, te amenazan… Vamos, que solo falta el entrenamiento militar con munición real para que te acepten (esto lo estoy investigando).

Yo la verdad no me he visto nunca en igual. La necesidad de llamar a un programa para salvar tu bar, tu restaurante, tu peluquería, o tu talla 36, debe ser superior al terror que sentirás. Entiendo que la desesperación es un arma poderosa, pero analizando lo visto (y lo podemos hacer con facilidad a la vista de las infinitas repeticiones con las que nos castigan), en la mayoría de los casos basta con una manita de KH-7 y el libro de recetas de la abuela. Vamos, que no hay que ir a ninguna escuela de negocios. Una buena bayeta e ingredientes comprados en los establecimientos autorizados (y no en ningún contenedor). Pero parece ser que es necesario llamar a estos individuos y dejarte humillar por un cocinero sospechosamente bronceado (sonrosadito mejor dicho), una especie de marine con la cabeza atornillada a un cuerpo (seis tallas más de lo que le corresponde), una imitadora de madrastra de Blancanieves adicta al universo gótico, un atleta que parece haber conseguido su musculatura en Alcatraz… El catálogo es amplio aunque cortado por el mismo patrón. Es algo así como soy muy borde y te vas a cagar…

En nuestro país hemos importado el sistema. Tenemos cocinero que asusta al miedo. Yo me lo imagino sirviéndote unas bravas y clavándote una mirada en plan: “¿qué pican? Pero tu quién cojones te has creído que eres… Si pican, te jodes, porque si eres tan nenaza de no poder comértelas mereces todo lo malo que te pueda pasar en esta vida…” Y claro, te las echas al gaznate mientras te bebes 16 cañas (a trago por caña) porque el truco reside en hacer que el cliente consuma alcohol sin medida, para apagar el fuego (visible en toda la barra con el consiguiente efecto llamada), amenazado de muerte, sin importar los destrozos internos causados por esa tapa. El Almax suele venir de maravilla.

Hace unos días, he visto un intento por cambiar esta tendencia. Pero tampoco era la solución. Yo esperaba que alguien cayera en la cuenta de que la sensibilidad, el diálogo, las buenas formas, en definitiva, los consejos expresados con cariño, consiguieran el mismo efecto. No fue así. La elegida, toda una profesional en su área según leo, lo intentaba desde la dulzura. ¿Resultado? Se fue del programa con un dueño subido en su chepa (y con pintas de permanecer en ella un tiempo considerable).

Así que aquí me tienes, dedicando horas de sueño a resolver el misterio que nos ocupa. Reconozco que siempre he tenido una sospecha. ¿Y si llamas al programa solo para que te renueven gratis el negocio? Incluso si estás pensando en traspasarlo eso que te llevas. ¿Qué te han sacado los colores? ¡Qué te quiten lo bailao!

Por cierto, esto se puede aplicar a los entrenadores personales (a base de amenazas consiguen que creas que un bocadillo de chorizo es tan letal como una escape radioactivo) o incluso a profesionales del canto, cuyas críticas a los aspirantes parecen estar basadas en “ni te ocurra dedicarte a esto porque entonces ya me veo vendiendo bragas en los mercadillos”…

En definitiva, el progreso personal y profesional, el éxito, llega gracias a las vejaciones que seas capaz de asimilar. Cuanto más te insultan, más posibilidades tienes de triunfar. De sonreír ni hablamos. Aquí no se enseñan los dientes ni para castañearlos cuando el miedo se apodera de ti.

Y esta moda televisiva, curiosamente, se ha trasladado a algunas series. El ambiente irrespirable, los gritos, el rictus impenetrable mientras eres testigo del horror, está consiguiendo que no veamos si los actores tienen caries o algun puente. Lo que se lleva es una expresión congelada (que a veces puede confundirse con principio de parálisis facial), ideal para habituales del bótox. Por si acaso alguien lo duda, ni se me pasa por el teclado comparar ambos productos… Pero si la actitud de sus personajes… Dos estrellas de Hollywood saben de lo que hablo.

True Detective

Esperada como pocas, True Detective, ha llegado como un tornado arrasando en su estreno, superando hitos de la cadena como Juegos de tronos y The Newsroom. La última joya de HBO ha impresionado a la crítica y enganchado a los espectadores.

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De True Detective se pueden decir muchas cosas. La mayoría buenas. Pero alguna menos buena, también. Digo de carrerilla lo malo y ya me centro en sus aciertos. A mi no me parece una serie muy original, ni en su planteamiento, ni en su historia, ni en su imagen… No hace falta ser un experto para saber dónde han rebuscado sus creadores. Estoy seguro que David Lynch no se pierde ni un capítulo.

La historia parte de un brutal asesinato cuya resolución recae en dos policías encarnados por Woody Harrelson y Matthew McConaughey (viviendo el mejor año de su carrera con Globo de Oro y nominación al Oscar en su bolsillo). Ambos están impecables. Ambos han madurado de una manera extraordinaria. No solo físicamente (no son tan mayores, cuidado, pero empezaron muy jóvenes). Solo alguien con su talento es capaz de abordar este tipo de papeles sin caer en la caricatura. Mantener no solo la expresión, sino esa mirada vacía o llena, según el momento, ocultando secretos que solo el espectador intuye, es un ejercicio complejo reservado solo a los grandes. Y ellos lo son. Por lo menos aquí.

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No quiero (ni puedo porque tan solo se han estrenado tres episodios) desvelar mucho más porque sospecho (ya se encargan de darnos alguna pista) que nos esperan muchas sorpresas. De momento, por ese flashback constante donde ambos cuentan qué sucedió con ese caso ocurrido 17 años antes. Por cierto, que la historia transcurra en una inhóspita Louisiana da mucho juego. Desde luego no creo que la serie esté patrocinada por su oficina de turismo. Nada volvió a ser igual para los dos agentes, especialmente para uno de ellos… Y hasta aquí puedo leer.

Poco más. Destacar como marca de la casa, la extraordinaria cabecera. Una muestra de la inteligencia de los directivos de HBO por crear marca. Desde el minuto uno sabes que está viendo una serie made in HBO. Esta por cierto me lleva de inmediato a la de True Blood. Si quieres escucharla, pincha aquí: http://www.youtube.com/watch?v=p4zluA60hjs El tema se titula Far from any road y corre a cargo de The Handsome Family.

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Termino. HBO ha anunciado que seguramente la serie tendrá continuidad pero siguiendo el estilo de American Horror Story. O sea, nuevos casos, nuevos actores. Qué listos son…

¿Te suena a una nueva serie imprescindible? Seguramente. Como te decía, la crítica se ha volcado en halagos. Hablan incluso de “una serie policiaca que desborda los márgenes del género”… Como ves, poco argumentos en contra. Resaltar, eso sí, que se trata de una serie áspera como pocas, donde como decía al principio, no verás ni una sonrisa y si mucho dolor. Pero parece que el sufrir se lleva… aunque yo aquí tenga más de una duda. Pero claro, a mi la mercería me va divinamente.

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