Sherlock, se lleva lo inteligente (por fin)

sherlock-banner¿Padeces de ‘fomo’? Tal cual…“fomo”. No se trata de una mala pasada del corrector. Es un término anglosajón (como siempre), acrónimo de Fear Of Missing Out, o lo que es lo mismo, miedo a perderse algo, y se refiere exclusivamente a aquellos yonkis de las tecnologías y su terror a no estar a la última. Si eres de los que pierden siempre las llaves, lo que te pueden llamar es desastre, pero no pueden diagnosticarte “fomo”.

Lo estábamos esperando. Era inevitable. A mi me parece incluso que llega con retraso. ¿Cómo hemos podido seguir adelante con nuestras vidas sin saber cuál es la última App para ligar? Entre tanta red social, entre tanto smartphone de última generación, entre tanto televisor inteligente (algunos son más listos que gente que conozco, inquietante verdad), y entre tanta casa “domotica”, donde hasta el frigorífico te pega la bronca porque la leche que te queda es ya merengada, entre tanto gadget, o se está a la que salta o corres el peligro de quedarte más antiguo que un programa de José Luis Moreno.

Los anglosajones (qué haríamos sin ellos) tienen, no se si la manía o el acierto, de ponerle nombre a todo lo que se mueve. Es vital para ellos. Y por defecto, al resto de los mortales, nos lo imponen, quieras o no. ¿Que no quieres caldo? ¡Toma dos tazas! ¿Creías que Santa Claus y Halloween era todo?… ¡Pues no! Es nuestro país, esto ha desconcertado a muchos. Sospechan que pueden padecer de ‘fomo’. Y como antídoto, se lanzan a usar palabras en inglés, venga o no a cuento, en frases de lo más coloquiales. Así se sienten de lo más ‘cool’. Aunque exista en castellano. Ello no. Disfrutan de la reacción que provocan. “Estos cretinos no saben de lo que hablo…” Lo que dudo es si son conscientes de que muchas de esas reacciones son la cara de disimulo que ponemos cuando nos estamos descojonando de alguien en sus propias narices. Otros en cambio, se rebelan y castellanizan todo lo que pillan. En plan canción protesta. Se les reconoce por estar más trasnochados que los especiales de Nochevieja. Llegados a este punto, hay que rendirse porque se avecina un conflicto y debemos actuar con rapidez. Porque la cosa va a peor.

Por ejemplo, ¿sabías que ‘selfie’, ha sido elegida palabra del año por los diccionarios de Oxford?. ¿Y qué significa? Es la foto que uno se hace a si mismo para luego colgarla en las redes. Hay una variante, ‘duck face’. Y no es otra cosa que hacerse una ‘selfie’ poniendo morritos (de pato). Según parece es una caricatura de las poses que usan los adolescentes en sus fotos para las redes sociales. Alguna celebritie, y no precisamente adolescente, se ha quedado congelada con esos morros desde hace 10 años.

Que todo puede ir a peor, aquí se confirma. Según un reportaje que leía el otro día y que tuve que leer varias veces (la culpa es el turrón), hay 25 términos que debes conocer mejor que el nombre de tu padre si no quieres ser un paria tecnológico. Aquí van algunas:

Twine es una app para ligar, pero cuidadín, las imágenes que se cuelgan deben estar desenfocadas, porque aquí lo que cuenta es el intelecto, y no el físico. Vamos, esto es lo que se ha hecho toda la vida un sábado a las seis de la mañana, y no le hemos dado mayor importancia. Y sin móvil. Al contrario. Se pasa página rapidito y desde luego, lo de colgar la hazaña… de la antena colectiva como mucho, si la víctima sigue acurrucada.

Cookflat es una nueva moda que consiste en que los turistas puedan comer en casa de particulares para conocer mejor el lugar que visitan. También se podría decir que es una manera de comer barato o de sacarse cuatro duros en tiempos de crisis. Como la abuela de fabada pero reservando por internet. Más. Cuando una ejecutiva decide bajarse del tacón y marcharse al campo dejando para siempre la ciudad y su vida estresante (esto es de tv movie, ¿o no?), no debemos llamarla tronada, hay que decir que ha adoptado el estilo ‘farm-lit’. Es cuestión de gustos, pero si me metiera en la cama pensando que tengo que levantarme a las 5 de la mañana para ordeñar vacas o echar de comer a los cerdos, ¡yo preferiría subirme en sus tacones!. Otro acrónimo: ‘DIY’ o Do It Yourself. Se trata de un movimiento para comprar menos que anima a cultivar tu comida o hacerte tu propia ropa. A mi me viene a la cabeza la Beckham. No come y se ha hecho modista.

Empiezas a sentir síntomas de agotamiento, ¿a qué si?. Pues solo una cosa más. Si eres como yo, y todo esto te la pela, ¡¡¡TAMBIÉN TENEMOS NOMBRE!!! (el responsable de esto no debería irse de rositas). Somos JOMO, The Joy Of Missing Out (suena a plato japonés). Dicho de otra forma, encantados de ignorar lo que está de moda. Pero cuidado, tampoco se trata de ir por la vida como un notario de los 70.

Lo que no leo en ninguna parte es la palabra, app o red social que describa a los fans de la inteligencia suprema. A mi se me ocurre… Sherlock, o lo que es lo mismo, una de las mejores series que puedes ver ahora mismo.

Sherlock

Más esperada que los Reyes Magos, la tercera temporada de Sherlock ha llegado a las pantallas británicas. Lo ha hecho a lo grande, con audiencias millonarias. Más de 9.5 millones de espectadores. Espectadores que hemos tenido que esperar dos años para meternos por vena los tres nuevos episodios de una de las mejores series británicas de toda la historia. Cuando menos, la más inteligente de los últimos años.

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Trasladar la historia del detective creado por Sir Arthur Conan Doyle a finales del siglo XIX al Londres más actual, era un riesgo que podría caer en el mayor de los ridículos. Pero nada más lejos. Todo alcanza niveles de perfección rara vez vistos en televisión.

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Tres son las patas en las que se apoya esta serie. Una, sus guiones. Tan perfectos que duelen. Duelen (pero de gustito eh) por ser un manual de transgresión, una patada a los rancios estilos de algunas series patrias (y no patrias). Los tres episodios que componen la tercera temporada son fascinantes. Dos. Su estética no se queda atrás. Va más allá de lo que se esperaría de una producción del siglo XXI. Crea tendencia. Crea estilo. Crea ganas de más. Y tres, sus actores. Benedict Cumberbatch ha sido todo un descubrimiento (aunque ya era un actor de prestigio en su país). Su voz y su cara son incontestables. No se me ocurre otro Sherlock. Ni otro Watson. Martin Freeman, protagonista de la nueva trilogía de El Hobbit, es la réplica perfecta. Extremos que se atraen, que se repelen, que fascinan.

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TNT es la cadena encargada de su emisión en nuestro país, y lo hace tan solo unos días después de su estreno en Reino Unido. Hay que verla. Hay que disfrutarla. Sherlock es la serie definitiva sobre este personaje imprescindible. Y como todo lo imprescindible, padezcas ‘fomo’ o seas ‘jomo’, no puedes dejarla pasar… si quieres ser ‘cool’. You know I mean?

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