Hannibal, el delicado aroma… del horror

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El día de la madre ya está aquí. Y no es que lo tenga apuntado en el calendario. Sencillamente la televisión se ha convertido en un escaparate de anuncios de colonias, o fragancias, como se dice ahora si uno quiere resultar finísimo: nada de llamar váter al inodoro, ni sobaco a la axila ni mala hostia cuando lo que se tiene es mucho carácter, ni por descontado decir cosas como me suda la polla… en todo caso es preferible usar expresiones como “esto me humedece el aparato viril”. Los innumerables cortes publicitarios, necesarios por otra parte, pero, a veces, diseñados con “mucho carácter” se convierten en un carrusel de spots de nuevas y no tan nuevas, fragancias. Total, que la tele huele y por una vez, y hasta las navidades, no mal.

No hace falta hacer un estudio en profundidad para darnos cuenta de lo que nos venden. Porque no se trata de usarlas para oler bien, ni hablar. Para eso ya está el suavizante del pelo y el desodorante. La idea es que según que perfume lleves, tendrás más o menos opciones de echar un kiki (creo que es la primera vez que escribo esta palabra). Que nadie se escandalice. Esto es así. No hay anuncio donde los protagonistas (mozos y mozas púberes que no tendrían problema alguno en ligar ni aunque vivieran en una alcantarilla) no se miren con ojillos medio cerrados tipo “me he dejado las gafas y no encuentro el baño”.  Por supuesto, con una puesta en escena sofisticada, en lugares exóticos, apartamentos de ensueño, coches espectaculares… Lo mejor es que no sean en nuestro idioma. Queda mucho mejor “the new fragance of fulanito”… En francés, ya es lo más “eau de parfum pouturrú de fuá”. Fundamental, el vestuario. Perdón, la falta de vestuario. La tendencia es la pelota picada. Curioso verdad. ¡Los perfumes de los diseñadores no promocionan su ropa!. Prefieren que el y/o la modelo en cuestión luzcan cuerpo serrano; algo fácil si tenemos en cuenta que ninguno pasa de los 18, y ¿quién no tiene un cuerpazo a esa edad?

A partir de aquí, todo depende del estado mental del creador de la campaña publicitaria. A muchos se les va la pinza. Repasemos algunos. Una pareja, millonaria y con muchísimo glamour, viaja en un imponente descapotable. Ella, con un chasquido de los dedos, convierte a su acompañante en un perro (¿os imagináis que fuera él, quien le convirtiera a ella en una perra?…). Hay otro donde la protagonista corretea por su piso mientras se despotorra de lo que un admirador le está susurrando en el contestador automático, eso sí, en inglés y en francés, que la chica ha estudiado en internados de Suiza. Siguiente. Una pareja escultural se da el lote en una pequeña embarcación en medio de un espectacular mar Mediterráneo. Él, con bañador de los denominados turbobraga en blanco (cuentan que para el rodaje, al modelo le pusieron dos porque con uno solo, se le transparentaba todo). Ella biquini escueto que le dura puesto lo que dura el anuncio. Beso apasionado. Sube la música. Los hay de chica que busca chico pero se hace la estrecha hasta que se pone unas gotitas del perfume en promoción, y cae rendidita entre sus brazos. Me llama la atención uno con look de cómic donde un percance de tráfico entre dos desconocidos provoca de todo menos hostias. Aquí se pegan un revolcón en el asiento de atrás y tu a tu casa y yo a la mía. Más. Un gladiador de nuestros días corretea a pecho descubierto entre ruinas romanas para terminar apoyado en la pared con actitud de “que me lo quitan de las manos”… Uno que no tiene precio (el anuncio, porque la colonia vale un riñón). Una joven rubia, de pelo largo y muy tapada, coge unas tijeras y en un plis plas, se hace un corte de pelo monísimo estilo garçon y un modelito estupendo (con esta habilidad, Escarlata O’Hara en lugar del vestidazo que se fabrica con las cortinas, se hace todo el ajuar). Y el último (porque podría seguir hasta lo que dura la publicidad en el intermedio de una serie de Antena 3). De la misma marca, imborrable imagen la del marinero dejando el lecho mientras la churri, en lugar de lamentarse porque no le ha dado el número de teléfono, y le ha dejado las sábanas hechas un asco, esnifa la almohada con deseo y melancolía.

Las estrellas de cine se han convertido en los objetos perfectos para estas fantasías delirantes. Desde nuestra admirada Pe (imagen de dos) hasta la curiosa y arriesgada apuesta de la casa Channel, que pensó en Brad Pitt como imagen del perfume más universal y conocido de todos los tiempos. Un perfume de mujer. Lo que pasa es que el chico se pone tan intenso que parece que en lugar de un frasco de colonia te está vendiendo preferentes… Charlize Theron se codea con mitos del cine ya fallecidos como Marilyn Monroe o Grace Kelly (resucitadas digitalmente) para demostrar que ella no tiene nada que envidiarlas. Gwyneth Paltrow (recién elegida por la revista People, la mujer más bella del mundo) luce fresca como una lechuga antes de echarse a las calles desprendiendo el  aroma más deseado de la primavera. La lista es interminable. Nicole Kidman, Julia Roberts, Olivier Martínez, Scarlett Johanson, Natalie Portman…

Luego están los famosos que tentados por un buen cheque deciden prestar su nombre para la creación de nuevas fragancias. Shakira, Madonna, Lady Gaga, Britney Spears, los Beckham, Jennifer López, son solo algunos ejemplos. La incógnita está en saber si ellos se la ponen.

Abro un paréntesis para hablar de nuestros famosos, los de aquí, de casa, que también le han cogido el gustillo a eso del vaporizador y que yo recuerde, tienen aroma propio, Rosario (ay dios), Antonio Banderas (que milagrosamente sigue y sigue bajando el tono de su voz), David Bisbal (creo que hay estuches con la gomina de regalo), Alejandro Sanz, David Bustamante, Joaquín Cortés, Julio y Enrique Iglesias… y ¡hasta Ana Rosa!

En fin, que aunque el tema da para mucho conviene recapitular. Un buen anuncio por lo tanto, debe tener: gente muy guapa, muy joven, poco vestida (o nada), miope por aquello de la mirada, que hable poco, y si tiene algo que decir, imprescindible hablar idiomas (francés, inglés o italiano), ganas de tirarse al primer desconocido/a, y luego cada uno a su casa (de una historia de estas jamás ha salido relación estable), y finalmente lo más, más importante, llevar al menos 60 euros en la cartera (porque todo esto hay que pagarlo al pasar por caja en la tienda).

De los creadores de estas pequeñas joyas (hablo de las fragancias, no de los anuncios) se habla poco, demasiado poco. Solo tengo que decir que tienen todo mi reconocimiento. Yo que soy incapaz de distinguir entre una higuera y un cocotero, no puedo más que sentir admiración por estos genios de narices (el chiste era fácil y casi obligado). Lo que ya no sé es como se llevarán con quienes se encargan de vender sus aromas.

Sobre las normas de uso, dos cositas. Una, la fragancia debe disfrutarla preferiblemente solo el que se la pone y el de al lado como mucho (dependiendo de si tienes suerte y lo que nos venden es cierto), pero no medio vagón del metro. Y dos, nunca se debe usar para tapar “otros” olores. La combinación es letal y no se conoce vacuna alguna.

Y hablando de fragancias que desatan todas las pasiones, la última se llama Hannibal. Serie norteamericana estrenada hace poco más de tres semanas que me ha dejado del revés. Se trata de una nueva producción que pretende que el espectador sienta desde el aroma más imperceptible y exquisito hasta el olor más putrefacto del horror. Su estreno en Estados Unidos ha sido flojo en audiencia. El segundo episodio se ha mantenido y el tercero ha bajado. Esto la deja en la cuerda floja. Y su continuidad dependerá de su evolución. Pero si no remonta, creo que tendremos que hablar más bien de una “mini”serie.

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No puedo decir mucho. No es para todos los públicos (literalmente). No para estómagos delicados aunque sí para paladares exquisitos. Visualmente es lo más impactante que ha dado la televisión desde hace mucho tiempo (a veces podría ser como un anuncio de colonia… siniestro eso si). Sus imágenes son una combinación entre el delirio y la realidad de su protagonista, un consultor del FBI, un pelín inestable (siiii, otra vez el prota está más pallá que pacá, pero eso es lo que le convierte en un extraordinario analista).

Hannibal - Season 1

Como digo, poco puedo contar. Tres episodios no dan para mucho. La historia podría decirse que es una precuela de El silencio de los corderos, pero se desarrolla en la actualidad. Un sofisticado Hannibal Lecter cuarentón, ayuda a nuestro joven protagonista a curar sus extrañas fantasías, obsesiones y alucinaciones y por supuesto, idas de olla. Unos brutales asesinatos ponen en jaque al FBI, capitaneado por el siempre magnífico Laurence Fishburne (Matrix). La complejidad y las cada vez más salvajes muertes, requerirán la ayuda del agente especial Will Graham, al que da vida Hugh Dancy, un actor británico brillante y perfecto para el papel (por cierto, en la vida real, es la pareja de Claire Danes, la protagonista de Homeland). En el papel del psiquiatra, el danés Mads Mikkelsen. Su cara te sonará mucho. Siempre ha hecho de malo malísimo. Tiene un rostro de esos que cuando lo ves, te alegras de no tenerlo por vecino. Yo me lo encuentro a solas en el ascensor y subo andando aunque fuera al último piso de las Torres Petronas.

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Como digo, no puedo contar mucho porque hay que verla. Como decían nuestras madres cuando no queríamos comer algo: “¿por qué dices que no te gusta si no lo has probado?”… Por cierto, en esta serie se come, y mucho… Arrrrrggggg…. No digo más.

Cabecera magnífica. Unos efectos de sonido alucinantes. Actores impecables. El guión quizá es un poco enrevesado (más del gusto del público europeo que del americano). Curiosamente, sus casos no. Se resuelven con una facilidad pasmosa. Pero insisto, hemos visto poco para saber si la cosa tendrá chicha o no (un poquito de humor negro para quienes ya la hayan disfrutado). Así que nos quedamos a la espera de saber si tendrá recorrido o habrá durado menos que el olor de una colonia… comprada en el top manta.

Una curiosidad. El cuarto episodio fue cancelado por la cadena NBC tras el atentado de Boston. Realidad y ficción se parecían demasiado y no se consideró oportuno. Solo está disponible en su página web. En el resto del mundo, sí se verá.

Hannibal - Season 1

Por cierto, solo un apunte más. Ya se está promocionando en laSexta, The Following (también la puedes ver en FOX). La recomiendo, y mucho (fue mi primer post), aunque a veces, te ataque los nervios. Ya veréis por qué…

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5 pensamientos en “Hannibal, el delicado aroma… del horror”

  1. He visto ya varios capitulos, 4 creo, y todavia no entiendo bien si la historia va de un hannibal maestro de asesinos o mas bien de un hannibal que va aprendiendo de los demas…. Estoy un poco liado y eso que la veo en version doblada………..Saludos.

    1. Gracias j3suli !!! estaba indeciso si ver la serie o no, pero me acabas de animar a que lo haga, esta tarde mismo me pongo los 4 capitulos del tirón!!!! Un Saludo

  2. Hola!!! A mi la serie me encanta. Al principio costó hacerse con ella, pero a medida q vas viendo capitulos te va enganchando. Me encanta el personaje de Hannibal y estoy esperando impaciente la segunda temporada.

    1. A mi me ha pasado exactamente igual! Estoy deseando ver la segunda temporada que según he leído ha empezado arrasando con imágenes súper crudas… Ya veremos! Mil gracias por tu comentario Adela!

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